Estamos llegando a la época de invierno. Los días se acortan, y la oscuridad de la noche se anticipa cada vez más. Entramos en una fase de desaceleración e interiorización, con el objetivo de preservar la energía y obtener calor.

En medicina china, el invierno está asociado con el elemento Agua, que se relaciona con los riñones y la vejiga. No es raro que en este momento se manifiesten debilidades en esos órganos. Por ejemplo, la función suprarrenal se pondrá a prueba en esta época del año y si vivimos jornadas de trabajo largas y estresantes, nuestras reservas de energía se sentirán disminuidas. Otras manifestaciones típicas del agotamiento de la energía del riñón serían: asma, debilidad en la parte baja de la espalda o las rodillas, heces blandas, aumento de la micción, retención de líquidos y disminución de la líbido.

Sin embargo, podemos contribuir a nutrir esta energía de Riñón cuidando nuestra alimentación en esta época del año. Según la medicina china en los riñones se almacena nuestra energía y vitalidad y el sabor salado se relaciona con ellos por su capacidad energética de descenso e interiorización. Cuando hablamos de sabor salado nos referimos al sabor intrínseco del alimento, no a añadir más sal a nuestras comidas, que precisamente tendría el efecto contrario, debilitar aún más la energía de los riñones y el corazón. Las fuentes beneficiosas de sal proceden de las algas, el miso, las sardinas, la sepia, el pescado blanco, el mijo y la cebada. Se debe prescindir de alimentos enlatados o industriales porque llevan mucha sal añadida.

En general, es mejor concertrarse en la preparación de comidas simples, de naturaleza caliente y bien cocinadas para facilitar la digestión, como sopas y guisos, y alejarnos de los fríos. Por lo tanto, recomiendo a mis clientes que reduzcan las ensaladas, el sushi, las bebidas frías, los lácteos en general, y por supuesto los helados, ya que todos estos alimentos son energéticamente fríos y demandan demasiada energía para metabolizarlos.

Aquí te dejo algunos alimentos y especias apropiados para mantener el calor corporal y tonificar nuestra energía en invierno:

Nueces
Clavo
Jengibre
Corteza de canela
Frijoles negros
Cebolla / puerro / cebolleta / ajo / cebollino
Cordero
Pollo
Salmón
Trucha
Mejillones
Hinojo
Batata
Jalea real y polen de abeja
Almendras
Castañas
Micro algas: espirulina, chlorella, kelp
Alga kombu
Lentejas
Setas
Arroz integral
Avena
Cúrcuma

De la misma manera que la noche es la hora yin del día, el invierno es la hora yin del año. (En otro post hablaré del concepto yin y yang). Hasta cierto punto, es natural y saludable sentirse menos energético y social que en verano, cuando nuestra energía yang es máxima. La energía yin de esta época nos anima a descansar, reponer nuestros depósitos y cultivar la energía interior. No hay nada malo en aceptar que tu cuerpo pida más descanso. Cómo te sentirías si tu jefe te acortara los momentos de descanso en el trabajo?, pues así se siente tu cuerpo cuando te resistes a irte a la cama media hora antes: cansado y enojado. Ten en cuenta que al descansar estás permitiendo que tu cuerpo sane de cualquier sofreesfuerzo sufrido durante este año plantando las semillas para la próxima primavera y verano.

Si deseas un estudio más personalizado sobre qué alimentos son más apropiados para ti en esta época del año según la alimentación energética, ponte en contacto conmigo.


Julia Valiente
Experta en Medicina Tradicional China y Nutrición Energética
w.acupunturaenergeticabarcelona.com

El mindfulness puede ayudarte a comer de forma más adecuada y a controlar el aumento de peso

Una de las consecuencias de la menopausia que más preocupan a muchas mujeres es el aumento de peso. La disminución de estrógenos provoca, a menudo, un aumento del apetito en un período en el que, además, el cuerpo disminuye su gasto energético de forma considerable. Si a eso le añadimos un estado emocional alterado, irritabilidad, nerviosismo, estrés y/o ansiedad que a menudo nos empujan hacia la nevera, es fácil entender porque nuestra balanza cada vez marca más. 

El mindfulness -también llamado atención plena- puede ser una herramienta muy útil para gestionar esta situación. Definido como la capacidad de estar en el momento presente, con atención plena, aceptación, no juicio y curiosidad…puede convertirse en tu mejor aliado a la hora de transitar por este periodo de tu vida lleno de retos y desafíos.  

¿HAMBRE FÍSICA O HAMBRE MENTAL?

Lo primero que tienes que aprender para gestionar tu peso es a diferenciar entre el hambre física (real), y el hambre mental (falsa). La primera responde a la necesidad de tu organismo de nutrirse para poder seguir funcionando con normalidad. La segunda, en cambio, es una sensación engañosa, no real, que se produce cuando nuestro estado mental o emocional está alterado y para calmarlo recurrimos a la comida.

Pero, ¿Cómo puedes diferenciar una de la otra?

Según la doctora Susan Albers, el hambre física se manifiesta del siguiente modo:

  • Te sientes físicamente baja de energía
  • Tu estómago o tripas pueden producir pequeños ruidos
  • Hace bastante rato (un mínimo de 2-3 horas) de tu última comida
  • La sensación de hambre ha ido apareciendo de forma gradual
  • Te apetecen/comerías alimentos de varios tipos
  • La comida te sacia; hay un momento en que ya te sientes llena y dejas de comer.

En cambio, el hambre mental se caracteriza por:

  • No tienes ninguna sensación física específica vinculada al hambre, al cansancio por falta de alimento o a la baja energía
  • Tu estómago está en calma: no hay movimientos, ni ruido, ni sensación alguna
  • Hace poco rato que has comido alguna cosa, aunque sea un tentempié
  • La sensación de ‘hambre’ aparece de forma abrupta y repentina, casi como un impulso incontrolable
  • Te apetecen sobretodo o exclusivamente alimentos dulces o grasos
  • A pesar de comer, no te sientes satisfecha. Te da la sensación de que la comida no reduce tu hambre y/o no te sacia.

APLICA MINDFULNESS Y COME SÓLO CUANDO SEA REALMENTE NECESARIO

Ahora que ya sabes cómo diferenciar la una de la otra, el tip es claro y evidente: sólo deberías comer cuando sientas hambre física. En cambio, cuando te secuestre el hambre mental, puedes aplicar varias estrategias para calmarte o bien para distraerte. Te cuento cómo:

La próxima vez que sientas hambre, haz un STOP. Para. Detente. No vayas automáticamente a por comida. En vez de eso, respira profundamente 3 veces y pregúntate: ¿Esto que siento es hambre física o hambre mental? Te recomiendo que te imprimas las características de cada una o incluso que las lleves anotadas en tu móvil o en una libretita que siempre lleves contigo, así te resultará muy fácil y rápido de consultar.

Lee detenidamente todos los síntomas de los dos tipos de hambre e identifica cuál de las dos sientes realmente.

Si sientes hambre física: adelante, come. Ahora bien, escoge siempre comida que sea realmente sana, el máximo de natural posible y elaborada de forma sencilla. Para los cambios físicos de la menopausia son especialmente aconsejables los cereales, las hortalizas, las frutas, el pescado, la carne blanca (pollo, pavo, conejo), los frutos secos y el aceite de oliva.  El té verde, la granada, el plátano o el chocolate negro con moderación también son grandes aliados. 

Ahora bien, si tras repasar las características te das cuenta que eres víctima de un ataque de hambre mental, tienes dos opciones: distraerte o calmarte. Si no tienes conocimientos de mindfulness, meditación o yoga, puedes empezar por la estrategia de distraerte. 

Puedes distraerte del hambre mental (hambre falsa) así:

  • Sal de la cocina o del lugar donde te encuentres si hay comida disponible en él
  • Ocupa tus manos con alguna actividad
  • Lee o escribe
  • Realiza algún ejercicio físico
  • Muévete: sal a andar, baila, muévete por el jardín…
  • Realiza cualquier actividad que no requiera mucha concentración ni sea difícil pero que te mantenga ocupada: responder emails, regar las plantas, ordenar, pintar mandalas…

Si la opción de distraerte no te parece atractiva o no te funciona, o si bien tienes experiencia en mindfulness, meditación o yoga, entonces apuesta por la segunda estrategia de gestión del hambre mental: cálmate. Para ello, puedes…

  • Practicar la respiración consciente (observar cómo el aire entra y sale de tu cuerpo a través de las fosas nasales durante al menos 5 minutos)
  • Estirarte y relajarte
  • Irte a la cama e intentar dormir
  • Darte un baño de agua caliente o una ducha relajante
  • Meditar
  • Calmar el cuerpo con técnicas de consciencia corporal como el escaneo corporal, el taichí, el yoga o simplemente haciendo algunos estiramientos suaves
  • Conectar contigo misma observando tus emociones, pensamientos y/o sensaciones físicas con amor, comprensión y aceptación
  • Socializar: llama a algún amigo o familiar, habla con tu compañera de trabajo si estás en la oficina, interactúa con un cliente, una vecina o con cualquier persona disponible… Intercambia palabras, sonrisas, conecta con otras personas…

Incluso puedes combinar las dos estrategias. Distraerte con alguna actividad y luego realizar otra para relajarte. 

Verás como el hambre falsa desaparece o, como mínimo, pasas tu a controlarla en vez de que sea ella quien te controle a ti. Te darás cuenta más pronto que tarde que lo más importante no es aprender a controlar tu tenedor sino tu mente. 

Pero lo más importante que tienes que saber y recordar es que TÚ eres más que tu hambre mental, que tu ansiedad e incluso que tu menopausia. Eres mucho mayor y mucho más poderosa que ellas. Sólo tienes que saber cómo gestionarlas y hacerlo una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…Hasta que de pronto un día reconocerás que puedes seguir con tu vida, tal y como la desees, aún a pesar de la menopausia, la ansiedad, el hambre falsa o de cualquier circunstancia que te rete. Vive desde el amor, el autocuidado y la aceptación y responde con una sonrisa a cualquier reto que la vida te ponga delante. Porque tú eres siempre mucho mayor que cualquiera de las circunstancias que te toquen vivir. 

Recuerda:

  • Tu eres más que tu hambre mental y que tu ansiedad; puedes gestionar a ambas.
  • El hambre mental No es hambre real
  • Cuando sientas un deseo irrefrenable de comer, haz un STOP y pregúntate: ¿siento hambre física o mental?
  • Si tienes hambre física come pero escoge siempre alimentos ricos, variados, saludables, sin azúcar ni grasa.
  • Si tienes hambre mental, distráete o cálmate
  • Actúa y háblate siempre con amor, comprensión y aceptación profunda hacia ti misma.

 

Artículo escrito por:

Aura Costa
mindfulness trainer, periodista y conferenciante
www.optimismevital.com

Hoy te traigo algo que me hace mucha mucha ilusión: un podcast con una entrevista que le hice a la ginecóloga y obstetra holística y homeópata Arianna Bonato en la que nos da consejos para la vida sexual femenina y la menopausia.

Arianna ha sido mi ginecóloga desde hace más de 10 años.  Ella es pura sabiduría femenina. Es una experta en transgeneracional femenino y también facilitadora de círculos de mujeres que trabajan el libro de Clarissa Pinkola Estés ‘Mujeres que corren con lobos’.  Además ha acompañado a cientos de mujeres a tener un parto natural y respetado.

Arianna tiene una personalidad magnética y el don de la palabra. En esta entrevista, que a mi me parece oro puro y que te animo a escuchar con todo mi corazón, hablamos de:

  • Los tesoros que esconde nuestra vagina y la simbología de abrirla y abrirnos a lo femenino. 
  • Cuales son los problemas ginecológicos más comunes que tenemos las mujeres.
  • Cómo desarrollar nuestra madre interna.
  • Cómo podemos vivir mejor nuestro tránsito a la menopausia.
  • Cómo mejorar nuestra vida sexual en la menopausia.
  • Los sofocos y su simbología.
  • Consejos y cuidados para el climaterio y la menopausia.
  • Cómo influye el transgeneracional en la vida femenina.
  • La enseñanza principal de ‘Mujeres que corren con lobos’: la creatividad.

Para escuchar esta maravillosa entrevista haz click >>aquí<<

Ya te aviso que dura 45m y soy consciente de que no siempre disponemos de este tiempo, pero como es audio puedes ponértelo caminando por la calle, en el coche, cocinando, también puedes escucharlo en dos veces pero si tomas la decisión de  dedicarte este tiempo para ti, con una infusión y escuchándolo en presencia plena ya será una maravilla y un triunfo para tu autocuidado.

Para escuchar esta maravillosa entrevista haz click >>aquí<<

 

Te agradeceré que la compartas con aquellas amigas a las que creas que le puede interesar, y también que dejes un comentario debajo porque tu testimonio puede inspirar a todas las mujeres que pasen por aquí.  Gracias.

 

Hace ya muchos años que me levanto cada mañana media hora antes que el resto de mi familia para meditar, que no es otra cosa que respirar conscientemente.

Me siento en mi banqueta de meditación, delante de mi altar, enciendo una vela, cierro los ojos y comienzo a llevar la atención al aire que entra y sale de mi cuerpo.

 

NACEMOS CON UNA INSPIRACIÓN Y MORIMOS CON UNA EXHALACIÓN

He tenido el privilegio de presenciar muchas primeras respiraciones, en todos los partos que he acompañado, y en esos momentos parece que el tiempo se detiene y la sala se inunda de la magia de la vida.

No hay nada especial en respirar, al fin y al cabo todo el mundo lo hace. Pero sin la respiración no estaríamos vivos. En cada momento la respiración es algo totalmente normal y a la vez extraordinario. 

Cuando inhalas el oxígeno llega a tus pulmones donde los pequeños capilares permiten el intercambio de oxígeno, esencial para la vida, por el dióxido de carbono que tu cuerpo ya no necesita. Es este proceso de dar y recibir el que te ayuda a producir la energía que necesitas para vivir.

Cuando nos tomamos el tiempo de reflexionar sobre la respiración podemos ver nuestra interconexión con la gran red de la vida. El oxígeno que respiramos viene de los árboles y las plantas que nos rodean y el dióxido  que exhalamos les da vida en un proceso de simbiosis milagroso.

La respiración consciente ya sea por un minuto, diez o una hora, nos aporta un estado de calma que nos permite la conexión con nosotros y la interconexión con los demás seres del planeta. 

A la vez que alimenta nuestros huesos, vísceras, corazón, le da presencia a tu cuerpo, calma el sistema nervioso y aporta energía y vitalidad.

La respiración es la puerta que nos lleva a estar aquí y ahora. Significa que siempre tenemos un refugio, un hogar, un lugar familiar al que volver una y otra vez, que no es más que nuestro SER, un lugar totalmente conectado a nuestra sabiduría innata.

DIME CÓMO RESPIRAS Y TE DIRÉ QUIEN ERES

A veces nuestra respiración es corta y superficial porque tenemos miedo a recibir, o la creencia de que no merecemos, o a veces es miedo de que nos hagan daño al tomar el mundo.  Otras nos apresuramos a tragar aire porque sentir el vacío se nos hace difícil. En otras ocasiones cogemos mucho aire y lo sostenemos aferrándonos a nuestra plenitud hasta el punto de marearnos porque nos es muy difícil dejar ir lo que ya está acabado.

Así que sentarte a solas con tu respiración es aprender sobre ti misma y tus temores y a la vez puede ser el comienzo del afianzamiento de tu sentido de tu seguridad y confianza en el mundo.

En esta etapa de mi vida, soy capaz de sentarme con mi respiración y disfrutar de mi vacío. Un vacío necesario para dejar la puerta abierta a que entren nuevas experiencias y aventuras a mi vida que alimenten mi Ser y mi sabiduría

Espero que estas palabras te animen a sentarte contigo misma para que con cada respiración, te permitas conectar contigo, nutrirte, disfrutar de ti y con cada expiración tengas el coraje de dejar ir lo que ya no necesitas para tu vida.

Ya sabes que si quieres acompañamiento en tu proceso de climaterio o menopausia puedes agendar >>aquí <<una sesión de diagnóstico gratuita conmigo donde juntas valoraremos si mi programa de mentoring one to one VAM (para mujeres que quieren Vivir su menopausia desde el Amor, la Alegría y la Abundancia) es para ti.

Te espero en los comentarios. Ya sabes que lo que compartas puede alimentar el corazón y el alma de muchas mujeres que pasasen por aquí. Gracias.

Con amor,

Mónica Manso

 

¿Qué nos pasa a las mujeres que hablamos tan poco sobre nuestras vaginas? Todavía hay mucho pudor y vergüenza de visibilizar esta parte de nuestro cuerpo.  Y cuando se trata de la sequedad vaginal que algunas mujeres experimentan durante la perimenopausia, la cosa empeora. Todavía hay muchos tabús asociados y pocas mujeres buscan ayuda para remediarlo, lo sufren en silencio. Porque la realidad es que sentir  sequedad vaginal, puede tener un impacto negativo tanto en la autoestima como en las relaciones íntimas.

Como muchos de los síntomas asociados a la menopausia, la sequedad vaginal es causada por los niveles fluctuantes de estrógeno en nuestros cuerpos. A medida que el nivel de estrógeno disminuye, el tejido alrededor de la vagina puede volverse más fino, seco e inflamado, y perder su humedad y suavidad. Cada mujer es diferente y estos cambios pueden tardar meses o años en desarrollarse. Muchas mujeres notan primero sequedad durante las relaciones sexuales ya que la vagina puede encogerse un poco y expandirse con menos facilidad, haciendo las relaciones incómodas o incluso dolorosas.

Nuestra esperanza de vida ha aumentado increíblemente y, la consecuencia es que muchas de nosotras tenemos un gran camino por delante después de la menopausia por lo que debemos cuidar nuestra salud íntima y empezar a hablar de este tema entre nosotras, visibilizarlo, despojarlo de los tabús y apoyarnos las unas a las otras con todos los remedios y consejos que vayamos encontrando por el camino.

 

Aquí van mis tips para mejorar la lubricación

#Comunicarte con tu pareja
La sequedad vaginal puede ser un tema difícil de abordar, pero la comunicación es clave en todas las parejas, no sólo en este tema, en todos.  Pasada la incomodidad inicial, la conversación puede ser muy gratificante para los dos. Al expresar cómo te sientes y lo que necesitas te liberas del silencio, del tabú y podéis encontrar soluciones juntos.

#Sensualidad en pareja
Una vez hayas conversado con él, podéis probar todo lo que tenga que ver con el despertar de la sensualidad (caricias, contacto visual, bailar, fantasías…) se que parece difícil a priori pero ya sabes ¡reinventarse o morir!

#Utiliza un lubricante
Hoy en día hay muchísimos lubricantes en el mercado, te recomiendo que utilices aquellos que son más naturales, libres de químicos y derivados del petróleo. Si ya estás en posmenopausia y no hay riesgo de embarazo, el aceite de coco (no compatible con preservativo) es magnífico, por su textura, naturalidad ¡y porque incrementa la líbido!

#Practica contigo misma
Este consejo me lo dio mi acupuntora y a mí me ayudó muchísimo. Con la sequedad tendemos a lo contrario, a querer tener cada vez menos contacto íntimo ya sea con nuestra pareja o con nosotras, pero la vagina, necesita ser ejercitada para ganar elasticidad y para renacer.  Cuanto más juegues contigo misma, más va a florecer.  Te lo digo de verdad.  Una vez a la semana mínimo.  Pruébalo durante un tiempo y luego me cuentas.

¿Y tú, sigues algún otro consejo que nos puedas dar?  Pues déjalo en los comentarios así nos enriquecemos todas.

With Love

Mónica

Los sofocos son uno de los síntomas más conocidos y populares de la perimenopausia. Para la mayoría de las mujeres suelen ser desagradables e incluso vergonzosos porque se sienten atrapadas en una ‘ola de calor’ que viene acompañada de una sudoración muy  incómoda.

¿Por qué se producen los sofocos?

Los Sofocos son causados ​​por la fluctuación de hormonas y la caída de los estrógenos. A medida que nuestros ovarios dejan de producir óvulos, el hipotálamo, la sección del cerebro que regula el termostato de nuestro cuerpo, entra en sobre producción y produce hormonas para estimular la ovulación. Las oleadas de hormonas causan la dilatación de los vasos sanguíneos (síntomas vasomotores) y el aumento del flujo sanguíneo a la piel, Lo que nos hace sentir mucho calor, sudor y sofocos.

A medida que nuestro cuerpo responde a esta fluctuación hormonal, podemos experimentar también  un aumento en el latido del corazón, y en la frecuencia del pulso, sofocos y sudores, seguido de un enfriamiento con escalofríos a medida que el sudor se va secando en nuestro cuerpo. ¡Vaya cóctel explosivo de sensaciones!

Pero tranquilas, hay esperanza…
La mayoría de las mujeres que ya están en la etapa postmenopausia nos cuentan que los sofocos y los sudores nocturnos finalmente desaparecen.

Para mí, que creo profundamente en el poder de las palabras y el lenguaje, he decido llamarlos ‘olas de calor’ en lugar de sofocos, palabra que me suena a la época de mi abuela, así que prefiero ‘surfear las olas de calor’ que ‘soportar los sofocos’.

Además, me imagino que con cada uno quemo y dejo salir de mi cuerpo todo aquello que ya no necesito para mi vida, así cada ola me deja más ligera, más preparada para este viaje transformador y único.  ¿Os animáis a rebautizarlos conmigo y a resignificarlos?

Aquí van mis tips para surfear mejor las olas de calor

Cuida tu alimentación y estilo de vida
Parece una obviedad pero cuidar tu alimentación es fundamental para este punto y para toda la etapa pre y post menopausia. Todos los alimentos que sean ricos en isoflavonas y fitoestrógenos, algunos de ellos: Legumbres, arroz integral, semillas, soja, verduras de hoja verde, fruta fresca.

A evitar: azúcar refinado y carbohidratos  ya que producen calor cuando son procesados ​​por el cuerpo, lo que contribuye a los sofocos. Los encuentras en la mayoría de tus comidas favoritas: chocolate con leche, pasteles, galletas, pan blanco, pasta y arroz. Sustitúyelos por carbohidratos saludables como pan, pasta y arroz integral ¡y el chocolate negro!

La cafeína y las bebidas gaseosas contienen estimulantes que hacen que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que aumenta el flujo sanguíneo a la piel y produce sofoco, así que… forget them!

Y por supuesto no fumar, y reducir el consumo de alcohol a aquella copita de vino super gustosa con tus amigas o con tu pareja, o amante…

Ves vestida por capas
Mientras más capas sueltas lleves, más fácil te resultará ajustar la temperatura de tu cuerpo.

Mantente bien hidratada
Cuanto más hidratada estés, mejor equipada estarás para hacer frente a los sofocos.

Lleva siempre un abanico o un spray refrescante
Por razones obvias…

¿Y tú, sigues algún otro consejo que nos puedas dar?  Pues déjalo en los comentarios así nos enriquecemos todas.

With Love

Mónica